Si un día vuelves, espero que traigas flores, porque ese odio y corrupción por dentro, nunca hubiesen existido, si jamás nos hubiésemos encontrado. Estar en paz, es estar ausente, sin presencia, ni siquiera en en los recuerdos, porque no hay nada que incentiven el recordar, porque todo es y serán cenizas.
Inca volveré, porque las señales solo empujaron un descuido total y parcial, porque si no estaba mal, lo que hacía, estaba mal lo que pensaba o sentía. Yo no fui una historia que contar, ni un buen amor de temporada, ni siquiera fui un amante.
Aquí no hay resiliencia, solo resistencia, solo pasos cuidadosos, ni siquiera hacia un futuro, solo vueltas en círculo cuidando que todo sea paz, entre quienes me aman y quienes me admiran, solo sostengo los dolores y las penas ajenas. Mientras intento conocer de cerca la verdad de tener a mis padres y hermanos, siendo un lugar donde estar sin tropezar.
Que te amen tanto como deseas, que te amen tan bien como imaginas, que te cuiden tanto como siempre quisiste y que todo sea un ir hacia adelante, dónde siempre ibas, con todo lo que eres y con todo lo que quieres.
Nunca es ni será una despedida, es un perdón por haber estado alguna vez ahí, haciéndote tropezar y creyendo que me podías salvar, del terror nocturno y las dudas del futuro.
No estar, no existir, ser olvido y ser silencio, ser todo lo que no duele, lo que no falta, lo que nunca debió llegar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dime que el mundo ya no es tan violento