Antes que se agote el verano y tu paciencia abrázame antes de partir
Anoche soñé que nuestra hija se hundía en el mar amarrada al riel de un ferrocarril
Y quedábamos solos abrazando juntos el horror
Le prendimos fuego a nuestras cartas y ahora no sabemos qué decir
Y es el sol, se recoge como el mar frente al horror
Hay manchas de sangre en la cama
Abrázame, ¿o acaso ya no me querí?
El mar se expande: mapa, territorio y hambre
Y es el sol, se recoge como el mar frente al horror
Es tarde y tienes sangre en la ropa
Abrázame, que no me quiero ir
Antes que se agote el invierno y tu paciencia escríbele, que yo también lo haré
Anoche soñé que esa tarde roja sangre nos decía que no seremos padres
Cuando vuelva vamos a comprarle flores
Y es el sol se recoge como el mar frente al horror
Es tarde y tengo sangre en la ropa, abrázame, ¿o acaso ya no me querí má?
¿Cuánto tiempo hay que esperar para que las heridas sanen?, el suficiente
para que no sea un duelo tormentoso, el enfrentar la perdida de cualquier cosa
es un dolor inmenso. Cuando perdí los ojos entendí que el paso del tiempo no
cura las cosas, hay que aprender a reconciliarse con el pasado, con el presente, ser amable con el futuro y con las personas que nos rodean. Siempre el
tiempo va avanzando hacia adelante, siempre podremos ver y teñir la realidad
desde la emoción presente, dejar pasar es un aprendizaje, lo tomamos o lo
dejamos.
Quizás nunca fui perfectible, nunca se trató de aprendizajes o de hacer las
cosas de mejor forma, todo lo que estuvo mal, siempre estuvo mal en mí. Miraba
ojos brillando y era lo único que siempre estuvo bien, todo lo demás siempre
fueron mis palabras de más o palabras de menos. Quizás el silencio no es tan
malo, quizás siempre es solo la señal de que debo mantenerme en silencio.
De todas las veces en la vida que recuerdo, donde he hablando de lo mal que
me siento, nunca he logrado sentirme en paz. “Siento que te hago mal”, si
alguna vez llegué a confiar en alguien para hablar de mis ganas de morir, solo
sentí que no debí decirlo, creo que debí guardar silencio, cada vez que pienso
en lo que he dicho siempre me arrepiento, es aburrido vivir pensando que todo
lo que dices es incoherente o cuestionable.
La libertad de poder hablar, expresar y sentir todo el lado de alguien, lo perdí,
quizás nunca existió, Constantemente la vida es represión y opresión, no
podemos decir todo, no podemos expresar todo y pasamos la vida seleccionando las
palabras adecuadas, eligiendo el momento adecuado y buscando incluso el lugar
adecuado. Lo que está mal en mí, es que quizás nunca logre hacerlo bien,
siempre digo lo peor y hago todo lo que está mal.
Quien quiere a un fumador, o alguien que no tiene la estatura promedio, o
alguien que constantemente pareciera estar cuestionado el comportamiento ético de
todos. Quizás todo lo que construyo lo hago desde la fantasía, desde la idea de
sentir que estoy bien, o pensar que merecía estar bien.
Congelo mi alma, porque el tiempo va avanzando, y siento minuto a minuto
que soy solo un extraño, en un mundo donde todos son extraños, donde quienes
deciden estar juntos, avanzan, en ese punto solo doy señales para que sigan
avanzando, soy un puente entre personas, no un lugar seguro.
La llegada de la muerte hoy seria bienvenida, pero pesándolo bien, preferiría
jamás haber existido. Todo estaba y estará en el mismo lugar, pasaran los años
y seguiré sintiendo todo de la misma forma. Seguiré pensando que soy parte de
todo lo que está mal en el mundo, al menos hoy aún me siento parte de aquello y
no la totalidad.
Cansado de hablar de decepciones, quise hablar de cosas que me llenaran,
fue ahí cuando descubrí que estaba siendo cada vez menos de lo que amaba en mí.
Quizás fue el encierro, pero estoy seguro de que durante 2 años me sentí atrapado
en un ir y venir de cosas que no me hacían sentir libre. Escuchar la música
fuerte en la calle, fumar en la calle, beber café en la calle, estar con gente
o estar solo, todo se sentía tremendamente especial.
Hoy, sentí la lluvia más viva que nunca, recuerdo la ultima noche
estrellada que tuve en el último rincón del mundo, cuando el mundo se empezaba
a pausar. No son las personas, algo me atrapo a mi mismo durante 3 años, tenía
tanta pena, tanta pena que no pude llorar en 3 años. En esa noche de reseteo de
Jaeger, solo había un objetivo, el dejar de procesar todo lo que me estaba
empujando a sentir la vida otra vez.
Mi madre, sintió toda mi pena, sin tener que decirle nada sabia que algo
andaba mal en mí, pero, tampoco nunca dijo nada, ambos jugábamos al juego del
fuerte. Mis ojitos de niño miraban al infinito buscando la verdad entre todos
mis procesos. Odiaba las escuelas porque estaban llenas de opresores, salvajes,
carceleros corruptos llamados docentes, no sé en que momento me hice amigo, de
todo lo tenia que terminar por destruir. El sistema estaba destruido, las
escuelas solo son cárceles glorificadas, cárceles que hoy están llenas de
amigos.
Aprendimos a resistir todos los dolores de la vida, aún no logro dejar de
llorar cuando recuerdo a mi madre saliendo de sus sesiones hace mas de 15 años.
Ese mismo tiempo en el que presentaba mi existencia a la adolescencia, tratando
de dejar de sentir todo lo que pasaba por mi cabeza. Hasta hace una semana parecía
que aún estaba a la espera de algo, que pasara algo, como cuando esperaba a mi
mamá salir de sus sesiones, pensando en lo mucho que dolía mi cabeza. Recuerdo
que hace un año y medio aproximadamente, mi cabeza dolía tanto que solo me dormía
en el lugar en el que estuviese. Claro, el escape del dolor, me llevaba a
recordar esas tardes en las que escapaba al cetro detrás de mi casa a fumar,
mientras observaba a la distancia el paisaje que se hacía verde esmeralda.
Yo nunca supe nada de la vida, solo sé que todo lo que amé lo amé hasta que
lloré por amarlo tanto, ahí siempre reaccionaba y entendía que solo era apego.
Mi primer amigo, se fue lejos y nunca más volvimos a saber el uno del otro,
nunca más nos buscamos, quizás por eso acepto las partidas, como una derrota.
Si, a veces la vida me dolió, pero, mi madre tiene dos angelitos, dos
velorios de angelitos, dos funerales de angelitos y ninguno de ellos fui yo. Si
estoy aquí, debo estar en el camino correcto, hacia el lugar donde tengo que
servir, no debo olvidar otra vez el camino, todo lo que está pasando por
nuestro camino podrá y puede ser transitorio. Nada nos desarma, nada nos devasta.
Tampoco somos los devastadores ni los enemigos, no somos luz, tampoco
oscuridad. Pero jamás estaremos del lado equivocado. Todo lo que se siente es
correcto y valido.
Esperaba dormir, tal como hace unos 7 meses, el sueño hoy no se hizo presente. A diferencia de ese día hoy en mi reina la sensación de paz. Pareciera que el silencio me dejó en calma, porque de todo el tiempo que sufría la vida, gritaba la angustia y lloraba la pena. El mismo mar se hacía ausente. Tengo tantas cosas que agradecer, a los que se fueron, a los que se quedaron, a los que llegaron y a los que me sacaron.
"Todo lo que quiero se pierde", así fue como aprendí a desprenderme del apego, si algo está cerca, estará cerca por mucho tiempo. Quizás la presión arterial alta, el buscar ayuda kinesiologica, solo es la respuesta de mi cuerpo sufriendo el eterno dolor, diciéndome que ya tenía que parar. Un amigo muerto, un amor que se volvió odio hacia lo que soy, el cambio de ciudad de mi hermano del alma, quien me cuido cuando el mundo se vino encima. Quizás todo eso era necesario, para alcanzar la paz y dormir con los ojos abiertos.
Estas noches no tienen tantas estrellas, pero un día bajo una noche estrellada celebrare el cambio de vida que me regalaron los desastres del pasado. Un día la mañana será más dulce, porque siento que viene el mejor día de la vida hasta ese día.
Gracias a quienes vuelven a visitarme, con los brazos abiertos. El corazón llenito de los días en que doy el alma, para aliviar almas, es el día que les dedico a quienes me han cuidado de mi mismo.