Todos los temores del mundo se hacen presentes cuando estas
justo al borde del precipicio con ganas de saltar, pero ni siquiera te quedan
fuerzas para saltar. Al menos la angustia te recuerda que estas vivo.
Como cuando tomas ansiolíticos y dejas de sentir que todo te
aterra, te aferras a las cosas que no se detienen, pero no en realidad son
ellas las que te arrastran. Porque te sientes culpable cuando tienes tiempo de
sobra y no estas en movimiento por nada, porque mirar el techo te hace dudar de
que tan mal estas haciendo las cosas. Por estos días, no hay esperanza en nada,
porque no puedes controlar nada, nada de lo que digas o hagas es certero,
porque sabes que puedes estar equivocado.
Es que todos queremos ser el milagro en la vida de alguien,
como si quisiéramos que alguien nos diga alguna vez “Eres lo mejor
que me ha pasado en la vida”, pero no, a veces te dicen “eres lo peor que me ha
pasado en la vida”, que es justamente lo contrario, o a veces recibes cosas como “Eres muy maricon”,
la verdad es que si lo piensas nadie quiere oír eso, por lo tanto por qué alguien actuaría de forma de lo único que pueda recibir es eso, esas frases,
no se como decirlo. Pero si lo pensamos,
nadie que realmente no espere un mal trato por parte de alguien
intencionalmente hará cosas para esperar respuestas de ese tipo.
Es cierto nos acostumbramos a estar a la defensiva y a
esperar lo peor de las personas. Lo peor está cuando ya no esperamos nada de la
gente y vuelvo a hacer mención en que en estos tiempos todo es incontrolable. Por
eso dejamos de creer en que podemos ser parte de la vida de alguien, por eso
dejamos de esperar cosas, y todos esperamos lo mejor de alguien, para entregar
lo mejor de nosotros.
Esto no es un análisis sociológico, ni filosófico, solo es
parte de una idea, es decir si tenemos ganas de saltar al vacío y no saltamos
porque no tenemos fuerzas, es como si nada nos diera la sensación de que las
cosas pueden mejorar, pero aún así sabemos que van a empeorar, van a empeorar
tanto, que ni siquiera le tenemos miedo.
