Nos condenamos, claramente nos condenamos, cuando le ponemos nombre a las
cosas comienzan a existir, no voy a hacer referencias filosóficas a que todo es
una “construcción social”, pero sí al origen de los significados. Cuando
decimos “Familia”, muchos conectaran con la familia de mierda que les tocó,
donde hay un tío abusador, un hermano drogadicto y padres ausentes. Quizás en
nuestras burbujas, recordemos el paseo familiar o el almuerzo de domingo, pero también
hay alguien que esta recordando a su abuelo en su lecho de muerte, porque era el
último familiar vivo.
No intento hablar de tragedias, intento hablar de significados, sobre cosas
que sería mejor que no tuvieran un nombre los dolores no debería ser
justificables. Creemos entender las cosas porque le pusimos
un nombre, dejamos de creer en todo aquello que tuvo nombre, creías en dios,
porque alguna vez le pusiste nombre, pero comenzaste a odiarlo cuando
entendiste por qué tenía nombre.
No solo así, aquellas relaciones que construiste para ponerle un nombre
acabaron cuando le pusiste un nombre. Alguna vez dijeron somos “amigos”, pero
en el fondo de tu corazón sabes que llegó un día en que dejaron de ser amigos. Quizás,
sí, la muerte no estuviese nombrada, ¿cómo
sería la vida al terminar?, “déjame entender las cosas”, realmente no quieres
entender nada.
Un día despiertas, no quieres contestar, y al contestar solo quieres decir cállate,
cállate, no me digas nada. ¿pero como si
hasta hace varios ayeres querías que te dijera todo?, no entiendo por qué, es
necesario mentirnos tanto, si le ponemos nombre a nuestras mentiras nos van a acabar con el dolor que
provocan, sí es cierto, las mentiras duelen cuando tienen nombre.
Te empeñas en decir “Siempre me pasa lo mismo”, porque quieres que sea de
esa forma, porque si siempre actúas igual, siempre será el mismo resultado y podrás
confirmar que dices la verdad. Tengo tantas ganas de escapar de todo esto. Ya no
quiero nada, si se hace de noche quiero que la noche sea eterna que nada deje
de pasar, porque de todas formas pasará.
Existen muchos como yo, que toda tristeza y toda ira, la condensaran en un “Está
bien”, tengo ganas de llorar la galaxia completa, de aguantar la respiración
hasta que deje de escuchar sonidos, hasta que todo se detenga, quiero que un
día la luz se pueda respirar, porque mi interior está muy oscuro.
Veo a tantas personas todo el tiempo, y aún así sé que estoy en una batalla
contra algo que no podre explicar nunca. Es que es cierto ya no quiero nada, no
hay tanto tiempo para llorar, no me puedo arrepentir, no puedo decir que estoy
enojado, porque no quiero darles la razón, es cierto tampoco estoy enojado, estoy
triste, como si cada día fuera un día mas y no un día menos.