Dicen que no se guardar silencio, que no sé cuándo ya fue suficiente,
que todo lo que digo, era mejor no decirlo. A quien quiso tener la razón se la di
guardando silencio. Claro el silencio a veces solo termina por marcar la
distancia que ya existía, porque claramente si estas pidiendo a gritos tener
que ser escuchado, ahí no hay nada, en ese lugar no hay nada.
Nunca estuve cansado de intentarlo, ni de esperar, ni de querer hacer cosas
para mejorar el entorno en que las cosas estaban funcionando, el miedo había
desaparecido, la paz estaba tan cerca. Arme rutinas, esquemas
mentales, formas decir, hacer y expresar. Creo que nunca logré lo que tenía que
lograr.
Como todo en la vida, es solo la ilusión de tener que lograr algo, de tener
que llegar a un lugar, de tener que estar, sin ser. ¿Cuántos caminos tuviste
que recorrer para darte cuenta que ninguno fue el correcto?, espera, antes que
sigas leyendo, nada es positivo en este lugar, todo siempre aparece después de
una gran derrota, solo que no te las voy a contar.
Está vez la gran derrota, no existe ni existirá, hablemos un poco de las
ilusiones, cuando miras hacia adelante sin importar con quien vas al lado, esa
no es una ilusión. La ilusión es algo así como mirarte al final del camino con
ese alguien a tu lado y saber que ese final del camino es irreal.
Dar pasos sin saber quién te sostendrá es aún peor, ni siquiera hay ilusión,
cierto el silencio, cuando ya no hay esperanzas en nada, entiendes que tus
palabras no cambiarán nada, que digas lo que digas o hagas lo que hagas, todo
será siempre igual.
ni las, personas, ni las instituciones, ni la religión, ni nada es la
respuesta, realmente todo fue un milagro hasta aquí, pero, después, solo sabrás
que no hay nada y esa nada es la que debemos conocer. En silencio, siempre en
silencio.
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Dime que el mundo ya no es tan violento