Todos estamos mal, en el
punto en que creemos estar peor es solo el momento en que nos damos cuenta que
nunca existió alguna esperanza. Ese dolor en el pecho a veces nos preocupa, nos hace pensar que vamos a morir, quizás hay algo que está funcionando muy mal,
pero, espera, solo es un "Ahora o nunca", solo ahí estuvimos vivos.
Tu no dejas de llorar, solo
olvidas que lo estas haciendo. Eso es lo que me dijeron una vez, cuando estaba
tan derrotado, no ayudó, pero sirvió, solo pasó que años más tarde. Sí, años más
tardes, alguien en mi peor momento, solo respondió de la forma más sincera, dos
cervezas fuertes como el sudor de satán y un vino que curaba como un martillazo
en la cien. Me escuchó, solo eso, solo escuchó cuando le dije: "Estoy
hecho mierda" simplemente dijo sí, y se nota, pero que bueno, por fin
logres reconocerlo. A veces pasamos la vida esperando que llegue alguien que
comprenda todo lo que nos pasa, que nos comprenda de verdad, idealizamos a
personas que nunca, por ningún segundo han sido capaces de escuchar o poner un
poco de atención para otros. Eso nos lleva a llevar una vida de vacío, porque
nadie nos escuchara todo el tiempo, ni estará eternamente, pero lo ideal sería
que al menos cuando estamos en el punto más bajo de nuestra existencia alguien
nos pusiera un poco de atención.
insuficiente, nadie es
insuficiente, solo somos el resultado de las expectativas de otros, créeme que
todo el dolor de pecho que alguna vez haz sentido, solo es una forma de
recordarte que estás vivo, eres humano y aunque desea no serlo, es parte de las
condiciones que reúnes, eres, siempre y serás, quizás para siempre. Todo
pareciera estar en el mismo lugar, en el mismo sitio, quizás, es lo que crees,
pero, todos los días algo se desplaza.
Mañana estaremos en un mejor lugar,
un poco más lejos de lo que nos abandona y un poco más cerca de lo que nos
espera.
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Dime que el mundo ya no es tan violento