Los gatos volverán a andar por los techos, la lluvia volverá
a caer entre nubes a medio formar, volverá a salir el sol entre relámpagos.
Agosto es un mes de caos, para los viejitos un mes definitivo, claro, siempre dicen que si pasan a gusto podrán gozar
de un año más de vida, en cierta forma agosto pareciera ser un mes de cambios.
Mis agosto, han estado llenos de tristezas, desamparo, de
nostalgia y de angustia, tal vez este agoto no esté exento de soledad, ni de agonía,
mutante cerebral que produce jaquecas, eso no existe, pero, se debe leer
chistoso. Claro ahí vamos otra vez a ver qué pasa con el tiempo, que pasa con
las metas, los sueños y la vida misma. Ya da igual si nada resulta o si fallamos,
solo lo volveré a intentar otra vez, dolerá lo que tenga que doler. Pero de lo
que me arrepiento es de hacerme de la soledad, dejar para siempre aquello que alguna vez
quise de entre tanto fracaso emocional, sin amigos me quedé, lleno de trabas
para abrazar a quien, sí, siempre quiero abrazar.
El amigo y la amiga se enamoraron, bien por ellos, ojalá su
felicidad sea eterna, como siempre sabía no lo necesitaría, me necesitarían, fin que más da, verdad, si
todo converge en que debo aprender a ser fuerte y ser valiente. Porque nadie
llegara para arreglar todo lo que ya está bien podrido.
Si alguna vez estuvo pues bien ya no lo está, y claro, la
extraño con el alma, pero hay cosas que debo hacer por otros que valen e importan más, porque yo a mí mismo
tampoco le importo tanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dime que el mundo ya no es tan violento