Inventaré alguna excusa para, volverte a ver sin que me
veas, porque cada vez que apareces en el lugar que sea, siento angustia, como
si me oprimieran el pecho, pero, a la vez la sensación de tranquilidad es tan
genial, saber que vives, saber que aún estás ahí.
Mi muerte un día se llevaré tu recuerdo, será tu recuerdo
grandioso, aquel que nadie más tendrá, porque nadie más te puede ver tal como
te vi y te veré. Así simplemente seré quien jamás debió aparecer en tu vida,
quien se llevó tu vida, no seré capaz de devolverla, sin duda me llevé la
mejor parte.
Mi dulce angustia es una puñalada. Pensarte, mirarte o
soñarte, no me matará, pero, moriré odiando el futuro que nunca llegó y nunca
llegará.
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Dime que el mundo ya no es tan violento