viernes, 24 de junio de 2016

Siempre en el lugar y el momento equivocado

Cuando aparece alguien en la vida, nunca aparecerá en el momento y el lugar correcto. Será siempre donde no debió haber ocurrido, como un invierno soleado o un verano lluvioso. Sí, seguramente no tiene sentido lo que escribo, no quiero repetir ciclos, no quiero aparecer y desaparecer en la vida de la gente cuantas veces sea necesario, porque, apareciendo y desapareciendo dejare heridas incurables. Aprendí que es mejor avanzar hacia ningún lugar donde no pueda herir ni pueda dejar rastros de que alguna vez estuve, donde me recuerden tal vez como un error, una piedra en el camino o un perro de la calle, que después de avanzar dos cuadras se olvidará,.
Soy ese lápiz de color que está en la caja, pero, no sirve para nada, no colorea la vida de nadie, no traza las líneas de nada. Yo no quiero escribir una historia con nadie, quiero que las personas escriban sus historias en mí. Sobre el tiempo y espacio que ha trascurrido entre las personas que han pasado por mi vida, de cada una de ellas recuerdo y revivo lo mejor, aunque a veces lo mejor significa abrir una gran herida.
Deseo lo mejor para aquellos que estuvieron y planean estar, porque, no volveré a desatar la ira de nadie, ni el rencor de nadie y sí, me gusta el café, pero, el café a veces está cargado de consecuencias y las consecuencias pueden ser evitadas.  Es mejor evitar el café, antes que arruinar la historia que otros están escribiendo. Como muchos lo saben, seguiré y estaré en el mismo lugar, por mucho tiempo, sin la necesidad de tener que afirmar nada.





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Dime que el mundo ya no es tan violento