miércoles, 22 de junio de 2016

Chocogomitas Prt.2

El nombre real era: Chocolores, pero, nunca lo aprendí. El color de los colores, esa era la cuestión, una simple y sencilla forma de resolver los conflictos, algo infantil, netamente infantil, mejor dicho: Yo te doy mis dulces tu me perdonas, pero, ¿qué? perdonar, nada si ya no hay heridas, y las cicatrices también se borran y se borran lento, pero, se borran.
No es nostalgia, sino, es el recuerdo inevitable, y la verdad, para qué evitarlo. Un eterno recuerdo es más valioso, porque cuando la libertad de un ser es coartada pro el deseo de poseerlo se cometen errores graves, la libertad es saber cuando liberar. Sin duda alguna no soy de los que nacieron para hacer feliz a otros durante mucho tiempo, solo soy de los que viven para dejar una huella, buena o mala dependerá de quien lo admire. Cierro el ciclo de los chocolores o como alguna vez los llamé, "chocododes", el perdón no solo es olvidar, sino que es olvidar sin rencor.


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Dime que el mundo ya no es tan violento