Sigo siendo el mismo niño de hace diez años, que estuvo asustado en un mundo de adultos irresponsables, jugando a ser eficientes. Mientras me enfrentaba a las desilusiones de la vida, esas típicas, las que vienen acompañadas de angustia de no lograr cerrar ciclos y abrir otros que no podrás cerrar seguramente.
Es posible dejar atrás todo aquello que nunca qusiste vivenciar, claro, lo es, pero no es soportable por mi mismo. Alguna vez grite: Haz esto conmigo, quédate, ayúdame, pero finalmente sé que no te necesitaba, ni tampoco, necesitaba a nadie, ni necesitaré a nadie, porque construimos nuestras propias ambiciones, según nos corresponda.
Dame una maldita razón, para no odiarte, pero, a la vez dame una razón para odiarte en forma infinita y hacer que desaparezcas de aquí, me desespera tu ausencia y tu presencia, está bien entiendo decidiste correr, odiarme y mirar atrás con odio, yo me equivoque tantas veces como fue humanamente posible, pero dejé mis disculpas, intente reparar y sin embargo solo quede convertido en la escorea de ser yo mismo.
cuando todo acabó yo seguía ahí, seguía esperando, pero a la vez deje de correr porque no necesito que nadie me espere, ni esperar a nadie solo. Soy el intento desesperado de no ser quien nunca quise ser, un cobarde mal agradecido y mentiroso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dime que el mundo ya no es tan violento