lunes, 6 de junio de 2016

Dame una razón

Dame una razón para convencer al tiempo de que no siga trascurriendo, porque, es de locos ver como pasa el tiempo mientras yo estoy esperando y esperando que todo acabe rápido. Sin  duda todo va lento, tan lento que aveces quisiera dejar todo atrás sin pensar en lo que va a pasar, abandonar todo lo que alguna vez quise tener cerca, dejar todos los sueños y las metas.

Sigo siendo el mismo niño de hace diez años, que estuvo asustado en un mundo de adultos irresponsables, jugando a ser eficientes. Mientras me enfrentaba a las desilusiones de la vida, esas típicas, las que vienen acompañadas de angustia  de no lograr cerrar ciclos y abrir otros que no podrás cerrar seguramente.

Es posible dejar atrás todo aquello que nunca qusiste vivenciar, claro, lo es, pero no es soportable por mi mismo. Alguna vez grite: Haz esto conmigo, quédate, ayúdame, pero finalmente sé que no te necesitaba, ni tampoco, necesitaba a nadie, ni necesitaré a nadie, porque construimos nuestras propias ambiciones, según nos corresponda.

Dame una maldita razón, para no odiarte, pero, a la vez dame una razón para odiarte en forma infinita y hacer que desaparezcas de aquí, me desespera tu ausencia y tu presencia, está bien entiendo decidiste correr, odiarme y mirar atrás con odio, yo me equivoque tantas veces como fue humanamente posible, pero dejé mis disculpas, intente reparar y sin embargo solo quede convertido en la escorea de ser yo mismo.

cuando todo acabó yo seguía ahí, seguía esperando, pero a la vez deje de correr porque no necesito que nadie me espere, ni esperar a nadie solo. Soy el intento desesperado de no ser quien nunca quise ser, un cobarde mal agradecido  y mentiroso.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dime que el mundo ya no es tan violento