Si decidimos seguir viviendo, aunque en nuestras mentes todo
esté como la real mierda, hay algo que no notamos que nos mantiene vivos, es el
impulso de vida. Recordamos esas veces que sonreímos con ganas, que teníamos el
alma en el cuerpo, ese día que nos encontramos con las personas indicadas.
Somos todos los días un intento distinto, no somos todos los días la misma
persona, pero, podemos ser los mismos sueños y las mismas ideas.
Alguien un día me dijo, que las veces que se salvó de acabar
con su vida, fue por los cigarros, que les debía la vida y su lenta muerte.
Ahora aquella persona es feliz, lo cual es realmente bueno, me puse a
reflexionar en aquellas cosas que impiden nuestra muerte. En mi caso, jamás he sabido que es aquello que
lo impide, pero en aquel intento fallido que podrán encontrar detallado en un
blog alterno (invierno soleado), sé que en esa oportunidad actuó, alguien que
está cerca de mí, pero él nunca dijo, ni dirá nada.
En fin he decidido hacer un pequeño experimentos, Veré si
mis lucky strike logran salvarme de la muerte.
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Dime que el mundo ya no es tan violento