Nací en un momento difícil de mi familia, mi madre tenía
depresión, mi hermano estaba inválido y mi padre confiaba en cada estupidez que
le planteaba la charlatanería. Mis hermanas y hermanos comenzaban a renunciar a
sus sueños y a la vida que hubiesen deseado tener. Cuando digo inválido es realmente inválido,
sin movilidad ni visión.
Últimamente me he planteado situaciones en las que hubiese
deseando no haber nacido como todos en algún momento lo han hecho, pero, sin
duda alguna ese planteamiento está fundamentado en una posición n absolutamente
egoísta. Hoy acompañé a mi hermano el que alguna vez estuvo invalido, a una
entrevista de trabajo en la UDEC, después de eso nos tomamos un café, durante
ese café, logré decir, que no estaba bien emocionalmente. Su respuesta fue,
todos necesitamos alguien que medie por nosotros. En mi caso tu mediaste por mí,
si no hubieses nacido yo no hubiese decidido levantarme. No era la primera vez
que lo decía, pero creo que fue la frase del día que me devolvió esperanza.
A veces estamos eran cerrados en que necesitamos algo y no
miramos a otro lado, yo realmente sé que necesito y solo necesito un poco de
esperanza y fe en la vida, además de un poco de valor para poder enfrentar todo
aquello a lo que me enfrento producto de mis malas decisiones.
El mensaje final de esta entrada es: Tu medias por alguien y
alguien mediará por ti, ten calma.
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Dime que el mundo ya no es tan violento