Era tiempo de salir a caminar, la ciudad era hermosa de
noche, y sí, claro voy acompañado de la dinosauria más hermosa de toda la
ciudad. Teníamos mucha hambre así que fuimos a comer, claro la comida favorita
de todo dinosaurio, pizza. La gente se levantaba de sus asientos, corriendo,
algunos gritaban piedad, piedad.
Nosotros solo queríamos calmar al león qué teníamos dentro. Luego de comer nos
recostamos a mirar el cielo estrellado y pensábamos en la espera que pasamos
luego de tantos años ya no éranos un dinosaurio solo pro la vida éramos, una
pareja de dinosaurios corriendo en la ciudad.
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Dime que el mundo ya no es tan violento