sábado, 16 de abril de 2016

El charco

Hace unos días, no, corrijo ayer, estaba lloviendo,  ni tan fuerte, ni tan despacio, pero lo suficiente para que se formaran charcos en el suelo de las calles de concepción. Yo caminaba rápido intentando llegar al banco, a esos que cierran a las cinco de la tarde, mientras sonaba en mis audífonos una canción que me ayudaba a caminar más rápido, tuve que esquivar un charco y ante eso, surgió una reflexión: Cuando era niño saltaba sobre el charco y chapoteaba, eso me hacía feliz, era algo tan sencillo, pero yo era feliz saltando sobre un charco. Después de  muchos años me encontraba evitando un charco y caminado apresuradamente.

Concluí, varias cosas primero: Ya no soy capaz de disfrutar coas como esas, segundo: He envejecido rápidamente, Tercero: Hay veces en la vida que debes elegir chapotear o seguir corriendo, deberas decidir entre ser un adulto o tomar una desición como un niño, sabiendo todo lo qeu significa, teniendo conciencia de que existe la posibilidad de que sea un charco profundo y te mojes hasta las orejas, pero, ese es el dilema aveces debes correr riesgos ridículos, enfrentar tus propios méritos.

Hoy he decidido solo dejrme llevar, tal vez sea infantil y chapotee los charcos, tal vez decida aprender a estar cerca de alguien y necesitar de alguien, claro ese es mi charco, mi cruz es querer necesitar de alguien.






Solo puedo agregar qué,  la canción la recordé en el charco e increíblemente no era la que sonaba.







No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dime que el mundo ya no es tan violento